sábado, 20 de mayo de 2017

¿Qué podemos aprender de las telenovelas para escribir ficción?

Latinoamérica es la tierra por excelencia de las telenovelas.  Desde la masiva industria mexicana que exporta y dobla sus producciones a cada rincón del planeta, pasando por las memorables telenovelas brasileñas dobladas al español latino que nos cuentan de su historia e idiosincrasia, hasta las industrias de este género más locales como la venezolana, argentina y chilena.  Para algunos son placeres culpables, para otros, una mera diversión.  Si has nacido y te has criado en Iberoamérica, por lo menos has visto un par de telenovelas en tu vida (hasta España han llegado muchas de las producciones latinas).  Su palabra lo dice: Una novela televisada.  Enganchan al público por meses con muchas tramas desarrollándose al unísono, personajes atractivos, conflictos que nos mantienen al borde del asiento por más de cien capítulos, en muchos de los casos.  ¿Cómo lo hacen?  ¿Qué lecciones podemos sacar de su estructura de la historia, arcos de personajes, desarrollo de conflicto?

Nos sentabamos a la mesa a eso de las dos de la tarde a almorzar.  Yo llegaba del colegio y corría a mi habitación a cambiarme el uniforme por mi ropa de estar en casa, ropa de trajín como le llamamos en Chile.  La telenovela que nos acompañaba a esa hora era alguna brasileña doblada al español.  Luego del almuerzo, mi madre lavaba los platos y se sentaba a su máquina de coser toda la tarde.  La acompañaba alguna que otra telenovela mexicana.  A eso de las siete de la tarde nos sentabamos a tomar once o la hora del té, a seguir la trama de la teleserie de producción local actual.  Luego venían las noticias y después la hora prime chilena con algún que otro programa de conversación u otras decadencias televisivas.  No sé, para entonces a mi ya me habían mandado a la cama.

En los noventas y durante los primeros años de los dos mil, éste era el panorama de muchas familias chilenas.  No me es difícil imaginar que rutinas parecidas se podrían haber repetido a lo largo y ancho de la región latinoamericana.  En el colegio nos daban una lista de libros para la lectura y análisis, algunos se sentían más obligatorios que otros.  Mientras, seguíamos religiosamente las tramas de dos o tres telenovelas simultáneamente.  ¿Habría todo ese público leído esas historias desde un formato de libro impreso si no hubieran sido grabadas para el formato de la televisión?  Los tiempos han cambiado (¡Qué cosa más cliché de decir!) y la gente sigue tantas telenovelas como series en Nexflix o en sitios de internet de dudosas procedencias.  Algo tienen que nos enganchan.  Pienso en las muchas que seguí durante la época escolar y suspiro casi con nostalgia.  Las había con tintes históricos, otras meramente romanticonas, otras, sobre las diferencias entre las clases sociales.  Algunas que mezclaban todos estos aspectos y más dentro de la compleja trama.  Incluso más que la trama de muchas de estas telenovelas, son los personajes los que atraen al público hasta el punto de llegar a declararles su amor u odio eterno.  Hasta el punto de llegar a gritarle cosas (amorosas, indecentes, ofensivas) a los actores que los interpretan cuando éstos se encuentran en la vía pública.

Sea que te atraiga o no este género, hayas visto telenovelas en tu vida o no, podemos decir por lo bajo, que los guionistas y creativos detrás de las producciones más exitosas de los últimos veintitantos años sabían lo que hacían para mantener la atención de la audiencia por meses.  Traigo tres ejemplos de lo que podemos aprender de las telenovelas cuando escribimos ficción.  El manejo de la fuente de conflicto, las fuerzas antagónicas, el desarrollo de los personajes y sus arcos y la trama misma.

* ¡Se vienen spoilers!  Están avisados 😉


Machos  (Chile 2003)


Se trataba de la familia Mercader.  El padre, don Ángel, su esposa Valentina y sus siete hijos hombres. Sus hijos machos, cuyos nombres comenzaban todos con la letra "A".  Se basaba en casi su totalidad en la ciudad costera de Viña del Mar en Chile.  Los miembros de la machista familia Mercader se relacionaban también otras familias de la ciudad, entre amoríos, relaciones de negocios, de amistad, compañeros de universidad y de trabajo.  El universo de los personajes es bien amplio al igual que las muchas subtramas de la telenovela.  No contaré toda la historia aquí, sino que me concentraré en una de las más grandes causas del conflicto que empuja los dominós, y ese no es otro que el patriarca de la familia, don Ángel Mercader.

El típico padre severo, con una seguidilla de reglas familiares impuestas por él mismo, machista y controlador con las vidas de todos sus hijos.  Don Ángel pasa tiempo considerable en su oficina que es el lugar donde tiene sus conversaciones de hombre a hombre con sus hijos y donde también mantiene conversaciones con el retratato de su padre.  Es a través de estos "diálogos" que aprendemos que don Ángel fue criado por la mano dura de su padre de la misma manera que él cria a sus hijos.  Es un hombre que se ha hecho a sí mismo, que ha hecho todo lo posible para llegar a donde está, un médico consagrado de buen pasar económico.  Ha mantenido una amante por decadas, como un buen Mercader, y ha llevado a todos sus hijos al rito de iniciación sexual a su burdel predilecto en la vecina ciudad puerto de Valparaíso, evento que creó un trauma sexual a su hijo Adán. Por otro lado, la historia comienza cuando su hijo Ariel regresa a Chile luego de años viviendo en España.  Su padre lo había echado por haber descubierto entonces su homosexualidad.  A su llegada, don Ángel lo pone en contra de sus hermanos. Por otro lado, celebra el comportamiento machista y sexista de su hijo Alex, el mujeriego de la familia y el terror de las mujeres. Se mete incluso en la crianza de su nieto y dicta ordenes al padre del niño, su hijo Armando, para que controle a su mujer, quien a su parecer es la peor madre por decidir reincorporarse al mundo laboral luego que su esposo queda cesante.  Un ser despreciable a ratos, insoportablemente tradicionalista, ¿Ya mencioné machista?  Pues bien, no podemos odiarlo.  Llegamos a conocerlo hasta saber que todo lo que hace no es más que el resultado de las enseñanzas que su propio padre le dió.  No es un villano, es un hombre inseguro, que se aferra demasiado a sus reglas y mundo.  Al final de cuentas, la trama deja los propios pecados de don Ángel caer por su propio peso.  Son tantos los errores del pasado, cometidos por su misma visión de las cosas, que uno tras otro le cobran la palabra y salen a relucir en el presente.  Aparece una hija suya ilegítima, su hijo Adán es un hombre destrozado por su trauma sexual hasta arruinar su matrimonio con la mujer que ama, el mujeriego de la familia, celebrado por su padre, rompe una pareja, su hijo mayor se enamora de la amante de su padre llevando consigo el secreto más grande de don Ángel hasta los oídos de la santa madre de los Mercader.  Todo se va a la cresta.  Queda solo por su propia mano.

El arco de este personaje es literalmente épico.  A sus años, bordeando los setenta más o menos, las lecciones que don Ángel aprende a lo largo de los años son tan difíciles de digerir y causan tanto daño a los suyos que lo dejan reducido a un anciano que da pena.  Las andanzas de don Ángel son el caldo del conflicto en esta historia.  Lo ves mentir tantas veces, urdir tantos planes para tirar de los hilos que manejan las vidas de los suyos, que ya llegas casi a perder la cuenta de todos sus pecados.  Un solo personaje que crea un daño masivo gracias a una imagen paterna demasiado dominante, incluso a decadas de haber fallecido.  La tarea y desafío último de don Ángel es darse cuenta que debe romper con el modelo de enseñanza de su padre ya que, por seguirlo, ha destruído a toda su familia.


El Rey del Ganado (Brasil 1996)




Una de las novelas con más arrastre en Latino e Iberoamérica, doblada al español y exportada a una veintena de países.  La trama trata del conflicto entre dos familias italianas en el Brasil de los años de fin de la segunda guerra mundial. El conflicto entre los Berdinazi y Mezenga comienza por una cerca de dividía sus terrenos y termina en una rivalidad de familias aún más acrescentada cuando dos de sus hijos deciden enamorarse y traer al mundo a una criatura con la sangre de ambas familias.  El rey del ganado, Bruno Berdinazzi Mezenga.

Los niveles de trama en esta historia son variados y no les mentiré, hace años que ví la última repetición de esta telenovela.  Por lo que me concentraré en una de las subtramas de la historia, pero que sin prejuicio de ello está magistralmente ligada a la historia principal.  La del senador Roberto Caxias, el único representante de los llamados sin tierra, un grupo de campesinos nómades que ocupan hectáreas de terratenientes de las industrias ganadera y granjera.  Grandes intereses empresariales están en juego para eliminar a estos okupas rurales, sin embargo el senador Caxias es su única voz en el congreso y por ello, no solo no se ha ganado el favor de los empresarios, pues su voto no está en venta, sino que también se ha ganado el desprecio de su esposa, quien lo culpa de no querer lo mejor para su familia y de tenerla a ella y a la única hija del matrimonio, la joven Liliana, viviendo en un departamento de mala muerte para el gusto de la señora del senador.  El senador lidea con la apatía de su esposa bajándole el perfil y evitándola. Es un hombre de principios, un político honesto como no los hay en la vida real y por su causa, los sin tierra, sacrifica su vida familiar.

En los sin tierra que el senador defiende, se encuentra a su vez el nexo entre los Berdinazi y Mezenga.  Conocida entre ellos como Luana, en realidad es la sobrina perdida y única heredera de don Geremias  Berdinazzi, Marietta.  Su familia muere en un accidente y ella es acogida por los sin tierra, por lo que Marietta, Luana para sus compañeros, no conoce su verdadero origen ya que sufre de amnesia debido al accidente.  Es ella quien termina uniendo a ambas familias al ganarse el corazón del rey del ganado, Bruno B. Mezenga y sellar ese amor con un hijo.

Para los días de congreso, el senador arrienda un pequeño departamento en Brasilia donde se queda cuando le toca sesión en el senado.  Allí contrata a una asistenta para que le ayude.  La chica se enamora de él.  No, el señor senador no es un Adonis, es un hombre entrado en sus cincuentas, quizás sesentas, venido a menos, siempre con un semblante de preocupación en la mirada, ojeroso, se viste mal y solo vive para su trabajo.  Pero es un hombre de principios, uno como no los hay, o como es casi imposible encontrar.  Tanto así que, a sabiendas que su asistenta, una joven que podría ser su hija, felizmente se entregaría a él, el senador Caxias no hace nada al respecto.  Su voto no está a la venta y no, tampoco se aprovechará de la joven, incluso estando a cientos de kilómetros de su esposa.

Esta dinámica en esta historia representa para mi una manera inteligente de dejar entrever una realidad.  Claro que la chica asistenta no está enamorada del senador, sino que ella lo interpreta así.  Lo que siente es una admiración tremenda por su jefe, acrescentada más aún cuando lo ve sacrificarse, hasta el punto de vivir en condiciones paupérrimas para un senador de la nación, en pos de sus defendidos.  El senador trata de conseguirles tierras de manera legal para que ellos se puedan establecer definitivamente en algún lugar, para que puedan ser dueños sin pedir migajas, apela a la causa humanitaria en pos de los sin tierra.  Empatiza con ellos, con su lucha digna, son familias con niños pequeños y trabajadores esforzados y no delincuentes, y sin embargo son tratados como tales.  En una sociedad tan falta de líderes y héroes, apenas conocemos a uno y estamos tan cerca de su causa como la joven del senador, es imposible no querer sentirse protegida bajo su halo, ya que un hombre así, de ganar su amor, haría lo imposible por ti.  Es una visión romántica de una cruel realidad. La de la política sucia y la de los negocios corruptos, la que al final lo termina matando.

A través de un solo personaje como el senador Caxias, podemos mostrar una falencia en la sociedad, podemos personificar en él la lucha de tantos, convertirlo en un héroe anónimo, una persona que se sacrfica por un bien mayor.  Una utopía.

Las Vega's (Chile 2013) y Las Bravo (México 2014)







No estoy seleccionando esta telenovela por los vedettos o strippers.  Ni por la excusa de ver strippers haciendo lo que hacen sobre el escenario, sacarse la ropa, bailar en el caño.  Policías, bomberos (chicos buenos), capitanes de la marina, piratas.  El Club Las Vega's termina convirtiéndose en un antro de la belleza masculina luego que su dueña, doña Verónica Díaz, lo heredara de manera más que trágica de su recientemente asesinado esposo, Carlos Vega.  Don Carlos no tenía a hombres desnudándose en su club eso sí, todo lo contrario, eran strippers mujeres las que hacían lo suyo en este local nocturno.  De este negocio, ni de los muchos más turbios que don Carlos tenía, su viuda y tres hijas nunca tuvieron la menor idea.  El caballero es perseguido por la carretera a toda velocidad por unos criminales a los que les debía dinero hasta que su camioneta vuelca y explota por el impacto.  Es en el funeral que la viuda y sus hijas ven por primera vez al séquito de particulares trabajadoras que don Carlos mantenía. 

Don Carlos Vega fallece y con eso deja una millonaria deuda detrás suyo, para la cual había dejado las casas familiares como aval.  El ejecutivo del banco, Vicente, les cuenta a las Vegas de la propiedad registrada como cabaret bajo el nombre del finado.  La familia se dirige a la dirección dada y ven por primera vez la punta del iceberg de la doble vida de don Carlos.  Por mera necesidad las Vegas deciden darle un vuelco a sus vidas, para salvas sus casas y para pagar la deuda.  Reabren el sucucho como local para despedidas de solteras.  Las strippers mujeres son despedidas y en cambio, comienza el recrutamiento de talento musculoso y con mucha testosterona.  

El que urde los males en esta historia es un supuesto amigo de antaño de don Carlos, el abogado Alvaro Sandoval, quien aparece cuán buitre en el mismo funeral de su fallecido amigo a consolar a la viuda.  Un abogado de temer, conoce la ley al revés y al derecho y no duda en usarla para su beneficio.  De a poco el hábil abogado se logra colar en la familia Vega y engatuzar a la ingenua Verónica.  Por otro lado, don Carlos deja a una especie de ángel guardían a cargo de su familia en caso de pasarle algo. Hombre previsor.  Mauricio era el hombre de confianza del dueño del stripclub y se presenta ahora como barman para el remodelado club Las Vega's.  Se convierte en la sombra de Verónica enamorándose de ella hasta perder la cabeza, en el objeto de deseo de la hija menor de los Vegas, Camila, y en la pesadilla más grande para Alvaro.

Esta telenovela fue exportada a México y reciéntemente a Colombia.  Esto nos permite ver cómo una misma historia puede ser contada de distintas formas.  No he tenido la posibilidad de ver la versión colombiana más allá de un par de videos promocionales y trailers.  Por lo que pude ver, parece una versión más arraigada a la original chilena, mantiene el tono jocoso y subido de tono a ratos.  Sí pude ver hace un tiempo atrás la versión mexicana y me gustaría compararlas ya que algunas decisiones en los personajes en esta versión difieren con la original.  En Las Vega's, mucho de los eventos que producen el conflicto en la historia son generados por debilidades o errores humanos.  La carne es débil, la gente tiene falencias, traumas y trancas.  Se comenten errores y es así como matrimonios fallan o familias completas se destruyen. Al final del día, nos enamoramos de personajes de ficción por sus intentos más que por sus aciertos. En el caso de Las Bravo, los conflictos ocurren como una reacción a lo que otros hacen, casi como una defensa, en vez de cometer el error ellos mismos primero.  

Por ejemplo el caso de la relación entre Mariana y su esposo Germán y el ejecutivo del banco, Vicente, que luego se convierte en uno de los strippers.  Mariana es la hija mayor de los Vegas y lleva unos diez años casada con Germán, su ex profesor de universidad y que la lleva en unos años de diferencia en edad.  Tienen un hijo de unos ocho añitos.  Mariana es estrictamente católica, conservadora y tradicional.  Mucho ya no pasa entre ella y su esposo, un tipo simple, un tanto machista pero, al final del día, un buen hombre y padre.  Germán es el típico padre chileno (quizás también latinoamericano), que no sabe hacer cosa alguna en casa sin la presencia de su esposa.  Enternecedor a ratos en sus intentos de recuperar la magia entre ambos, en tratar de comprender a su joven esposa.  Cuando el Club Las Vega's abre al público, el conflicto entre ambos aumenta.  Germán pierde un muy buscado y esperado ascenso en su trabajo por culpa del nuevo perfíl de empresaria de la noche de su señora esposa.  Germán culpa a don Carlos, su fallecido suegro, por todas las calamidades en su vida.  Mariana no tiene vida propia, vive para su hijo y su casa.  No sale, no toma, no tiene amigas.  Vicente llega a removerle el piso.  Es todo lo contrario a ella, un tipo que a último minuto decide no casarse para luego no arrepentirse de un craso error y decide abandonar su trabajo como ejecutivo de banco, por el de stripper.  Toma como condenado, es bueno para las fiestas, desordenado, irresponsable, de poco fiar.  Y está loco por Mariana.  La química entre los dos va creciendo con cada capítulo que avanza, juegan al gato y el ratón y todos en el club huelen lo que pasa entre ellos.  Solo por esto Mariana lo desprecia a morir.  Hasta que un día Mariana se aburre de ser correcta y de aguantarse las ganas para pasar una noche de pasión con Vicente.  Las recriminaciones de Germán para con su familia, su falta de comprensión por esta situación y su comportamiento como si fuera su dueño la aburren.  Germán termina enterándose un tiempo después de la infidelidad de su esposa y es solo entonces que decide hacer lo mismo con una colega que hasta este punto ha estado coqueteándole desde el principio de la telenovela.

En la versión mexicana, Manuel (Germán) comienza muy temprano en la historia una relación extramarital con aquella colega que no le saca los ojos de encima.  Es un machista retrógado en casa, un troglodita del siglo XVIII en lo que respecta a su matrimonio con Adriana (Mariana).  Cuando ésta por fin se entera de la amante de su esposo, va a desquitarse con Gerardo (Vicente) y tienen por fin luego de meses de tensión sexual entre ambos, su noche de pasión.  

Otro cambio es el de Camila, la menor de las Vegas, y Mauricio.  La joven no sobrepasa los veinte años y claramente tiene un tema con la imagen paterna.  Le gustan mayorcitos.  No duda en tirársele a Mauricio, el barman del club y el ex hombre de confianza de su fallecido padre.  Mauricio, que la sobrepasa en años como para ser sino su padre por lo menos su hermano más que mayor, se resiste al principio para no meterse en problemas pero al final, bueno, la carne es débil y él no es de piedra (y #yolo).  Tienen sus encuentros en la pocilga donde vive Mauro mientras él se enamora más y más de la madre, Verónica. Cuando Mauro da por acabado la aventura con Camila, ésta no encuentra mejor idea que buscar similares andanzas con el padre divorciado de una amiga.  Otra vez un hombre que podría ser su padre.  La versión mexicana decidió evitar todo esto poniendo a Leonardo (Mauricio) como una imagen paterna de Fabiana (Camila).  Ella sí busca algo con el barman pero sin éxito.  La aventura con el padre de su amiga no existe en esta versión.  Como resultado de estos cambios, Leonardo (Mauricio) es siempre el protector, no sucumbe a la tentación.  Es perfecto.  Mauricio es un tipo que no tiene todas las respuestas, que comete errores y no siempre decide lo correcto pero que trata de enmendar las cosas comprometiéndose hasta el final.

Como éstos, son muchos los cambios en los personajes orginales.  Cambios que dejan a los protagonistas como víctimas o mártires para luego justificar su actuar o la falta de éste.

Ambas versiones tienen sus encantos y la versión mexicana pudo llegar a un público mucho mayor, no solo por el alcance masivo de la industria de telenovelas de ese país (que también exporta sus producciones a la gran comunidad latina en EE.UU.), sino que también la versión mexicana es más entendible. Ya he escuchado un par de veces que nuestro acento y manera de hablar chilenas es casi imposible de entender por el resto de nuestros vecinos.  Sin embargo, "Machos" fue importada a España por TVE y tal parece que los españoles aprendieron a entendernos...  Esa es harina de otro costal 😉


Pues allí los tienen.  Un ejemplo de fuerza antagónica que mueve los hilos de la historia y es su piedra angular.  Un personaje que encierra en sí las esperanzas de tantos y las falencias de la sociedad, incluso a sacrificio personal y cómo alterando levemente la trama de una historia se pueden cambiar los arcos de los personajes.

¿Y tu escritor(a), creador(a) de mundos ficticios?  ¿Qué aprendes de las series que ves?  ¿Las miras con ojos críticos o solo son un pasatiempo para distraerse del trabajo?  






miércoles, 10 de mayo de 2017

Ser trilingüe: Viviendo en tres mundos distintos.

Hace un poco más de diez años atrás me regalaron un diccionario holandés-español español-holandés de bolsillo.  En la tapa la dedicatoria escrita decía algo así como "un nuevo idioma crea nuevo conocimiento, conocimiento que puedes aplicar para crear entendimiento en un nuevo mundo.  Al entender mi idioma, entiendes la sociedad de la que vengo y me puedes conocer mejor".  Tiempo después seguí un curso de holandés y me casé con quien me había regalado ese diccionario.  Pero no terminamos viviendo en su país, sino que al otro lado de la frontera este: Alemania.



Cuando existe una razón afectiva para aprender un idioma nuevo, por raro que sea, es por sí una motivación y motor que te impide tirar la toalla.  La otra motivación es la mera necesidad.  Alemania, a diferencia de Holanda, dobla la gran parte de su programación televisiva al alemán y es un milagro encontrar naturales que dominen el inglés.  Como mi primer profesor de alemán una vez me dijo "los alemanes somos demasiado idiotas para escuchar un idioma y leer otro al mismo tiempo".  El país te obliga a quebrarte la cabeza para incrustarte el idioma por los poros hasta que te salga natural.  Luego de diez años viviendo por estos lados y una seguidilla de cursos y exámenes del idioma aprobados me alegro de haber sentido esa presión inicial por aprender el alemán a como de lugar.

El inglés es casi un idioma por defecto para mi.  Lo aprendí sola durante los años del colegio y nunca ha sido un tema.  Es raro.  Hasta el sol de hoy no he puesto un pie en algún país de habla inglesa.  En el colegio ayudaba a mis compañeros con las traducciones, en la universidad las vendía.  Por lo mismo en casa el idioma que hablamos mi esposo holandés y yo es, de hecho, el inglés.  Luego el español, que ha ido acrecentando con los años al yo sentirme menos idiota al hablarle en mi manera tan chilena de expresarme.  En un principio mi esposo me quedaba mirando con el ceño fruncido y la cabeza ladeada, al día de hoy me puede responder mis tonteras con otras pachotadas que dice mi gente compatriota.  Qué orgullo.

Holandés y Alemán


Y en este panorama con tres idiomas en la cabeza, o al decir verdad, tres y medio, ya que el holandés lo entiendo a cavalidad y si me concentro, puedo entablar conversaciones también.  Pues bien, con tres idiomas y medio en la cabeza se me ocurre escribir una novela.  Al principio comenzé el primer borrador escribiendo en inglés, pues había sido siempre en este idioma que se me habían venido las ideas a la cabeza, los diálogos, la prosa.  Me lanzé a escribir y casi llegadas las cien páginas decidí parar e intentar escribirla en mi idioma materno.  No podía pretender seguir escribiendo sin prescindir de un par de ventanas de mi explorador abiertas con páginas de traductores y sinónimos y antónimos.  Algo me faltaba, esa cercanía filial con las palabras.  Al tratar de contar la historia en un idioma que si bien lo hablo hace quince años, no es el mio, existía entre los personajes y yo una distancia artificial, un surco difícil de llenar o sortear.  Pensé en reimaginar la historia en vez de traducir, ya que al traducirla podría haber llevado los vicios y hábitos propios de ese idioma al otro.  Fue solo cosa de reimaginarla en español y esa conexión con la historia que quiero contar y con mis personajes se manifestó haciendo fluir las palabras casi sin esfuerzo.  No hay que escavar muy profundo en el banco de memorias para conectar con esa fibra que lee las palabras en el idioma que te criaste.  Los primeros recuerdos, las primeras sensaciones del mundo alrededor, algunas incluso subconscientes, tus padres hablandote por primera vez, tu en tus primeros meses de vida balbuceando para tratar de imitar lo que la familia decía a tu alrededor.  Es ese el idioma con el que conectas, empatizas, cuentas un cuento, construyes vidas ficticias, sientes y haces sentir con las palabras.  Para escribir ensayos, informes, artículos de opinión y afines en un idioma extranjero, el límite es la competencia y dominio que se tenga en el idioma en particular más el conocimiento del tema a tratar.  Pero para sentir lo que estoy contando, para hacerte verlo e imaginarlo hasta traspasar el papel regalándote piel de gallina, una sonrisa, quizás una lágrima, debo expresarme en el idioma con el que fui criada.  Por algo se llama materno.

En el tour diario que hago por distintos blogs sapeando lo que otros escritores hacen, devorando los consejos sobre escritura creativa que tan generosamente comparten, leyendo las experiencias con su propio trabajo creativo, todavía no me he encontrado con algún otro escritor o escritora que escriba en un idioma y viva con otro el día a día.  Se hace un tanto complicado a ratos y puede ser limitante.  Es cuestión de mera suerte encontrar algún taller de escritura creativa o de literatura que sea en español viviendo en territorio alemán, por ejemplo.  Por otro lado está la trama misma de mi novela.  Como mencioné hace unas entradas atrás, escribo sobre Ludwig van Beethoven y ya solo con esa información se puede deducir que el idioma alemán está íntimamente ligado a la trama.  Han sido dos momentos claves en los últimos años en los que he agradecido al cielo, al destino, por haber terminado viviendo acá y haber aprendido alemán hasta un nivel universitario.  Primero como estudiante de canto lírico me ha beneficiado mucho para poder entender el gran repertorio en la literatura de la música clásica para mi registro de voz mezzo soprano.  Schubert, Schumann, Mozart, Bach, por nombrar algunos compositores, escribieron trabajos en alemán para mi registro de voz y es una satisfacción tremenda saber qué estoy cantando y poder pronunciarlo bien, poder sentir el significado de las palabras que canto.  Y la segunda vez ha sido toda la investigación que he hecho (y que todavía sigo haciendo) sobre absolutamente todo lo relacionado con Beethoven como también sobre su tierra natal, Bonn, y su ciudad adoptiva, Viena.  Escarbando en las profundidades de internet me he topado con libros de antaño digitalizados que cuentan sobre la capital de imperio Austro-Hungaro del siglo XIX, los textos son al principio difíciles de entender ya que fueron escritos con esa fuente tan llena de aristas, eso sumado a la falta de reglas ortográficas en el idioma alemán en esos años.  Pues con un dominio del alemán estándar y con mucha paciencia sí se pueden decifrar esos textos antiguos y acceder así a tan ricos relatos invaluables.

La biografía que en 1838 publicaron Ferdinand Ries y Franz Gerard Wegeler sobre Ludwig van Beethoven.
Esta edición es hoy publicada solamente por el Instituto de Musicología de la Universidad de Tübingen en Alemania.
Y no se toman la molestia de cambiar la fuente o de actualizar el alemán del siglo XIX en el que está escrito.


No sé cómo será el proceso creativo de otros escritores.  No sé si sueñan despiertos, si actuan escenas solos en casa para luego plasmarlas al computador en palabras.  No sé si se imaginan sus historias en un solo idioma en sus cabezas.  Quizás algunos dibujan los mundos ficticios que crean para así apoyar el relato en prosa con una imagen real, quizás otros mantengan diarios de vidas de cada personaje.  He leído de todo un poco en internet en este sentido.  Al vivir con tres idiomas en la cabeza, las ideas a veces se me vienen en uno o en otro de manera aleatorea.  Al entender los escritos de Beethoven sin el obstaculo de la traducción, entiendes cómo era que él se expresaba, o por lo menos tienes una idea vaga de cómo hablaba.  Debido a su limitado nivel de educación, los expertos dicen que el compositor hablaba como escribía y vice versa.  Subrayaba mucho, usaba refranes, juegos de palabras, bromas tontas.  A quien fuera su último secretario y mano derecha, el violinista Karl Holz (holz significa madera en alemán), solía referirse como "Excelentísimo Pedazo de Caoba" o "¡Excelentísima Astilla!  Más excelente madera de Cristo".  Beethoven solía bromear con el apellido de un músico de la orquesta con la que estaba ensayando la Misa Solemnis.  El director de coro se llamaba Franz Xavier Gebauer, y Beethoven lo molestaba llamandolo "Geh, bauer" que significa "ve, granjero".  Como estos, son muchos más los ejemplos que demuestran lo mucho que Beethoven amaba bromear con juegos de palabras, a veces a costas de sus propios amigos o colegas.  Todos estos matices se perderían en la traducción a cualquier otro idioma, de hecho ya el mismo acto de explicarlos les resta de gracia.  Es como explicar un chiste, una metáfora.

Hay mucho de ir aprendiendo mientas hago en el proceso del primer borrador de mi novela, y estoy disfrutando cada minuto de ello.  El sentimiento, la cercanía que se obtiene al expresarnos con nuestro propio idioma materno no tiene comparación.  No estoy diciendo que no se pueda escribir ficción que logre con éxito mostrar sin contar, hacer al lector empatizar, conectar con el personaje, invertir emocionalmente en su camino personal.  Quizás todo lo que me hace falta es un par de cursos y talleres de escritura creativa en inglés y pasar una temporada en Inglaterra para adquerir vocabulario del roce con las personas, la vida diaria.  Pero por ahora lo que funciona para mi es escribir en español.  El único idioma de los tres  y medio en mi cabeza, que menos hablo, pero en el que más escribo.

miércoles, 12 de abril de 2017

Entendiendo los movimientos de una sinfonía como los actos de un relato: La sinfonía "Heroica" de Beethoven.

A principios de 1804 en Viena, Austria, Beethoven completó su tercera sinfonía.  Un año después fue estrenada en la academia musical del 7 de Abril de 1805 en el Theater an der Wien.  Sin embargo, el trabajo creativo detrás de una de las piezas musicales más radicales de la historia del arte occidental, data de 1800-01 cuando Beethoven compuso la música incidental para el ballet "Las Criaturas de Prometeo" y debió medirse en un duelo al piano con Daniel Steibelt.  Cómo la música para un ballet terminó convirtiéndose en su trabajo más significativo hasta esa fecha y qué nos quiere decir su compositor en los cuatro movimientos de tan masiva sinfonía.  Cómo escribió Beethoven su propio relato.




















Cuando la escuchas en vivo se te paran los vellos de los brazos y de la nuca.  Es casi imposible desviar la mirada de la orquesta ni de su conductor.  Cada uno de los músicos concentrados en la partitura frente suyo sobre el atríl dando todo de sí, el conductor respirándoles en el cuello con su tempo y sus indicaciones sobre la interpretación de cada sección dentro de cada movimiento.  Existen variados documentales y presentaciones como ésta (en inglés) sobre la sinfonía conocida como "Heroica" en la que conductores de orquestra como también músicos nos guían en el camino musical de esta obra, desde el punto de vista de quienes estan en primera fila interpretándola y sintiendo el peso de la responsabilidad sobre los hombros de hacer un trabajo excelente y prolijo. Otros muchos reportajes nos cuentan del esfuerzo casi sobrehumano que los trabajos sinfónicos escritos por Beethoven suponen para ellos.  Concentración máxima y extenuantes sesiones de ensayos para absorber la visión del conductor, el "Cuentacuentos" de un trabajo conceptual como lo es el formato de la sinfonía, uno que, en la mayoría de las veces, no cuenta con texto alguno que nos ayude a comprender con palabras lo que el compositor estaba tratando de decir. 

La historia de la tercera sinfonía de Beethoven es una de contexto político ajetreado, cocinando la revolución a unos miles de kilómetros al oeste de la capital de imperio Austro-hungaro, en París, Francia.  Desde territorio francés llegaban las noticias a tierras germanas sobre la empresa del cónsul y general de las tropas francesas, Napoleón Bonaparte, y su lista negra de aristócratas cordialmente invitados a poner sus cabezas debajo del filo de la gilliotina. Tanto en la ciudad natal alemana de Beethoven, Bonn, como en la capital austriaca, Viena, la inquietud e incertidumbre comienza de a poco a adueñarse de las conversaciones de la clase social soberana del gran imperio, los aristócratas quienes, paradójicamente, eran hasta entonces el mayor público de la música de Beethoven y a su vez, sus mayores benefactores.  La historia de esta sinfonía es también una personal, la de su compositor. 

Ludwig van Beethoven nació en una familia de clase plebeya en Bonn en el último tercio del siglo XVIII.  Desde temprana edad aprendió su lugar en la sociedad, uno que no era distinto al de su padre tenor de la Corte, Johann van Beethoven.  En la adolescencia Beethoven trabajó como organista y violinista en la orquestra de la Corte de Bonn, esos años formativos como músico de orquestra no solo le permitieron familiarizarse con las fortalezas y limitaciones de cada instrumento, cada matiz del que eran capaz, cosa que se quedaría para siempre almacenada en su memoria interna y de lo que en unas decadas más adelante utilizaría como compositor sordo; sino que también le permitió percatarse a tan tierna edad de las diferencias sociales y del menospreciado oficio del músico.  No es difícil imaginarse al joven Beethoven tocando el violín como parte de la orquestra de la Corte de Bonn mientras por encima de su partitura iluminada por cientos de velas, veía a aquellos soberanos provenientes de familias aristócratas conversando a voz alzada, riendo a carcajadas, emborrachandose, flirteando, discutiendo acaloradamente.  Nadie de los presentes prestaba atención a la música que con tanta precisión y dedicación se estaba interpretando en sus propios salones.  Debe haber sido en esos años que nació en él la necesidad imperativa de elevarse por encima del músico de orquestra asalariado hasta convertirse en un "poeta de sonido" como a Beethoven mismo le gustaba definir su profesión, educar al público a punta de pataletas dignas de divo a callar cuando él interpretara su música.  A demandar nada menos que el mayor y más grandes de los respetos por su arte y al mismo tiempo, aborrecer a esa clase social a quienes se les permitían todo tipo de libertades y violaciones.

Representación de Beethoven improvisando en el piano.


La historia detras de la sinfonía "Heroica" cuenta el renacer del compositor desde las cenizas, luego de haber ardido en las llamas del infierno terrenal.  La manera en que Beethoven se estableció como pianista virtuoso y compositor emergente en sus primeros diez años en Viena guarda algunas similitudes con aquella cruel escena de "Django Desencadenado" de Quentin Tarantino, en la que dos patrones de fundo ponen a pelear a muerte a sus mejores y más fuertes esclavos.  Quizás una exageración, pero las soirée musicales de la alta alcurnia eran el campo de juego donde músicos emergentes se medían con sus pares en una competencia de virtuosismo cuán duelo a muerte, todo patrocinado y organizado por los mecenas aristócratas de cada uno y para el deleite y entretención del selecto público presente.  El mayor mecenas de Beethoven en esos años fue el príncipe Karl von Lichnowsky, quien no solo lo llevó de gira por Europa en 1796 como su protegido virtuoso del piano, sino que también abrió las puertas de las familias más adineradas e influyentes del Imperio para el músico oriundo de una provincia de Alemania.  No fueron pocos los músicos que tuvieron la mala fortuna de competir con Beethoven en una batalla de improvisaciones en el pianoforte y viéndose trasquilados, debieron retirarse con la cola entre las piernas para nunca más atrevese a desafiarlo.  Todos salían ganando, el príncipe proveía a su círculo social de entretenimiento musical en sus salones, el público era testigo de impresionante atletismo musical en forma de sesiones de improvisación y cada vez que Beethoven salía airoso de estas veladas musicales, ganaba más adeptos y se consagraba como el virtuoso indiscutido de Viena.  Hasta el día que se topó con Daniel Steibelt.  El compositor alemán oriundo de Berlín llegó a Viena en 1800 con reconocimiento ganado por su propio derecho.  Una de sus marcas registradas era el llamado "efecto tormenta" que no era otra cosa que tocar repetidamente una o dos notas en el teclado creando una cortina de sonido que emulaba un relampago.  La noche en la que Steibelt compitió con Beethoven, el músico de Berlín fue patrocinado por el príncipe Lobkowitz mientras Beethoven, por su mecenas el príncipe Lichnowsky.  Fue el turno de Steibelt para dar el puntapié al duelo musical y no dudó en usar y abusar de sus efectos tremolo en el pianoforte, que le regalaron aplausos y ovaciones de los presentes.  Luego fue el turno de Beethoven quien, refunfuñando y de mala gana se dirigió al piano, agarró la partitura de su competencia, la dio vuelta patas para arriba y con un dedo martilló en el teclado las notas originalmente escritas en la llave de Fa, pero dadas vueltas Beethoven las leyó como redistribuidas en la llave de Sol.  Sobre ese motivo musical banal fue que el compositor de Bonn improvisó y no dudó en ridiculizar las famosas "tormentas" de Steibelt.  Se dice que las improvisaciones al pianoforte de Beethoven tenían siempre una duración que sobrepasaba la hora, por lo que quizás en esta oportunidad no fue distinto.  Steibelt se retiró humillado y prometió nunca más poner un pie en Viena mientras Beethoven viviera allí.  Cumplió su palabra.

Eso en el plano profesional.  El plano personal en estos años, al borde de sus treinta, está marcado por el avance despiadado de su sordera.  Luego de la vuelta a Viena de su gira por Praga, Dresden, Leipzig y Berlín en la primavera-verano de 1796, Beethoven, entonces de veinticinco años, cayó enfermo en cama sufriendo una fiebre fulminante.  En algún momento del verano y otoño del mismo año debe haberse recuperado, pues en Noviembre de aquel año se embarcó en otra gira.  Es desde este punto en adelante que sus acúfenos, migrañas y constantes dolores en sus oídos comienzan.  Para 1801 se cree que Beethoven había perdido un sesenta por ciento de su audición.  Más allá de obligarlo a reconsiderar su carrera como virtuoso del piano, el mayor dolor que parece aquejarlo al punto de sumirlo en una profunda depresión en el verano de 1802, es el aislamiento de toda compañía humana.  En el conocido "Testamento de Heiligenstadt", Beethoven confiesa a sus hermanos la cruz que hace años lleva a cuestas, sus pensamientos suicidas, lo mucho que le hiere el prejuicio de los demás cuando lo ven ignorarlos o no aceptar invitaciones a eventos sociales.  Se describe como una persona naturalmente gregaria y amigo de las tertulias, pero confiesa su pavor a ser descubierto como un músico emergente quedandose sordo por lo que justifica así su aislamiento de reuniones sociales y reduce en este tiempo el contacto social a lo más minimo y necesario.  Sin lugar a dudas esta limitación lo afecta también como hombre.  En 1799 contrae matrimonio la mujer que muchos biografos y musicólogos consideran la destinataria de la carta a la "Amada Inmortal", la condesa Josephine von Brunsvik.  A los tiernos diecinueve años su madre la obliga a contraer matrimonio con el conde Joseph von Deym, veintisiete años mayor que ella.  Beethoven, hasta entonces profesor de piano de ella y su hermana, la condesa Therese von Brunsvik, debe tragarse las lágrimas y hacer la vista gorda a la realidad: un plebeyo como él no podría nunca pretender a una aristócrata como su amada Josephine, no bajo el regimen de monarquías imperante hasta entonces en Europa.

La condesa Josephine von Deym


El motivo musical del último movimiento de la sinfonía "Heroica" proviene del homónimo de la música escrita por Beethoven para el ballet "Las Criaturas de Prometeo" en 1801.  En los años 1801-02 Beethoven parecía no poder olvidar ese motivo musical de la partitura al revés de Steibelt sobre el que improvisó esa noche en los salones de su mecenas.  Tanto así que el finale de la música para el ballet es una versión orquestada de sus variaciones para piano sobre el mismo motivo.  En el final de la tercera sinfonía Beethoven nos revela la génesis de su trabajo.  No solo basado en una improvisación cualquiera provocado por un insolente que se atrevió a desafiarlo, no solo una versión más soberbia de la música incidental para un ballet.  Beethoven se establece en contra de todos los obstaculos y propios pronósticos, en un compositor capaz de crear un trabajo de la embergadura de una sinfonía tomada de un motivo cualquiera.  Beethoven fue uno de los hijos de la Ilustración europea de fines del siglo XVIII y como tal, estaba a tono con la revolución que había comenzado en París para destituir de sus posiciones de poder a los monarcas y sus aristócratas.  En "Heroica" Beethoven nos cuenta en cuatro actos, su apoyo original a la figura de Napoleón en Europa y lo que su revolución estaba significando para rearmar el mapa del continente barriendo así con la aborrecida burguesía, pero al haber sabido de la noticia de la conoración como Emperador del general francés, la rabia y decepción de Beethoven fue tal, que rasgó con el filo de un cuchillo el nombre del otrora cónsul francés de la primera página del manuscrito de la partitura como dedicación original.  Pasó entonces a llamarse "a la memoria de un gran hombre".  El heroismo que escuchamos en cuatro movimientos quizás tengan algo que ver con los ideales de la revolución francesa en los cuales Beethoven tanto creía y tanta fé hubo depositado, sin embargo termina convirtiéndose en el relato de un hombre y su destino adverso.  Cómo Beethoven renació de las cenizas aceptando su creciente sordera y su nueva posición como artista, debiendo de a poco comenzar a despedirse de los escenarios para encontrar nueva identidad como músico meramente en el trabajo composicional.

Coronación de Napoleón Bonaparte el 2 de Diciembre de 1804 en la catedral de Notre Dame de París.

Primer Movimiento




Antes que todo Beethoven nos hace callar con dos acordes como dos bofetadas para prestar atención sin chistar.  Y luego nos pone en contexto.  Como una cámara desde el cielo, las primeras barras de este movimiento se van de a poco acercando a la realidad de nuestro héroe, sea Napoleón, Beethoven,  Europa o incluso el mismo oyente.  Nos cuenta de todo lo que está en juego y las pocas opciones que quedan.  Nos muestra también cuán obstinado nuestro héroe es, y cómo ve la realidad a su alrededor, una de muchas posibilidades pero amenazada por las constantes sombras de algo que se insinua como amenazante en la lontananza y expresada por armonías en tonalidades menores y disonancias.

Segundo Movimiento




Beethoven mismo le dió el título de "Marcha Funebre".  Algo ha muerto, quizás en su sentido más etimológico de la palabra, como también es el cambio a otro estado el que presenciamos en este funeral que nos drena la energía.  Beethoven se pregunta las interrogantes que lo más probable lo mantuvieron noches y noches en vela durante esos últimos seis o siete años desde la aparición de los primeros síntomas de sordera.  Preguntas que dan vueltas como un círculo vicioso sin respuestas en una Fuga que demanda toda nuestra vitalidad y nos deja extenuados y vacios.  Luego la pompa funebre se pone en marcha, la vemos avanzar a paso lento pero seguro a su último destino.  No hay más vuelta que darle.

Tercer Movimiento




Nos secamos las lágrimas y nos sonamos la nariz. El llanto de la noche anterior queda atrás y hoy es un nuevo día.  Es hora de poner manos a la obra, tenemos en nuestras manos la respuesta.  La única solución es avanzar hacia adelante y no mirar atrás.  Los engranajes del motor de nuestros planes son representados por las cuerdas que llevan un ritmo insaciable como máquina imparable que arrasa con todo.  Nos sentimos invencibles.

Cuarto Movimiento




El artista al desnudo.  Luego de una introducción pomposa y soberbia que pretende hacernos prestar atención al igual que esos dos acordes con los que abre el primer movimiento, Beethoven nos presenta el motivo musical que no ha podido sacar de su cabeza por los pasados cuatro años, el cual incluso utilizó para los 12 Contredances para Orquestra WoO 14 compuestos a comisión para los salones de baile de Viena a comienzos del siglo XIX.  Las mismas notas que esa noche tocó de la partitura dada vuelta de Daniel Steibelt y martilló en las teclas del pianoforte burlándose de tan vulgar melodía.  Beethoven la convierte aquí en una presentación de sí mismo, se para detrás del podio y toma la batuta para demostrar su poderío indiscuble como artista y músico, el mejor, capaz de hacer del conjunto de notas más ordinario la sinfonía más trascendental.  Hacia el final de este movimiento casi pareciera que Beethoven nos agradece por haber escuchado su desahogo y cierra su trabajo con fuegos artificiales, haciendo una reverencia al público y cerrando las cortinas.


El primer ensayo de la tercera sinfonía de Beethoven se llevó a cabo en los salones del príncipe Lobkowitz (a quién Beethoven terminó dedicando la sinfonía) en el verano de 1804.  La recepción de este trabajo por la opinión pública fue diversa.  Se cree que Joseph Haydn, el padre del formato de sinfonía y quien fuera su profesor en los primeros años de Beethoven en Viena, dijo que era un trabajo demasiado largo y bullicioso.  En el estreno de la sinfonía para el público el 7 de Abril de 1805 en el Theater an der Wien, se dice incluso que desde la galeria se escuchó a alguien gritar "¡Pagaría un ducado para que termine ahora!"  Al terminar el concierto Beethoven, quien había dirigido la orquesta, se fue del escenario sin despedirse del público.  Las críticas que le siguieron se dividieron entre aquellos que la consideraban una obra maestra no apta para las mentes pequeñas y que solo con los años sería apreciada debidamente, y los que creían que, de seguir este camino, el compositor tendría que despedirse de los éxitos para los públicos masivos.  Con una duración que oscila entre los cuarenta a los cincuenta minutos de principio a fin, la tercera sinfonía de Beethoven debe haber demandado un tipo de atención y concentración al cual el público de la época simplemente no estaba acostumbrado.  Hasta entonces la sinfonía más larga era la "Jupiter" de Mozart con unos cuarenta minutos de duración.  La "Heroica" con sus ritmos sincopados, constantes cambios entre tonalidades menores y mayores, disonancias y Fugas debe haber sido increíblemente compleja de abordar, digerir y escuchar.  Una mazamorra de ideas dichas con la mayor precisión de la cual Beethoven hasta entonces era capaz.

Si hay una manera simple de describir esta descomunal sinfonía, sería decir que se acerca a una catarsis necesaria con la cual el compositor trató de exorcisar una etapa de su vida.  Luego de cinco años viviendo con el mismo motivo musical, la base del tema de Steibelt dado vueltas e incluído en los más diversos trabajos de distintas embergaduras durante ese período, Beethoven debe de seguro haber experimentado algo así como el efecto "Thruman Show" luego del cierre de su concierto estreno esa primavera de 1805.  A través de cuatro movimientos nos contó cómo se sintió la vida para él durante esos años, los primeros del nuevo siglo, los primeros de su tercera década de vida, los primeros asimiliando su nuevo estatus de compositor alejado de los escenarios como primera fuente de dinero.  Años en los que su mayor héroe político quien encarnaba en sí los ideales de la Ilustración, defraudó a todos quienes creían en él cuando se coronó Emperador de Francia.  Beethoven cierra el capítulo y da vuelta la página y nos deja de regalo para la posterioridad su relato.



  

 

viernes, 24 de marzo de 2017

Porqué "Silly Literature"

Escribo sobre Beethoven.  El compositor alemán no el perro San Bernardo.  Trato de urdir una historia de ficción entre hechos reales y documentados de una parte específica de su vida.  Y eso es todo lo que diré sobre la trama de mi novela... por ahora.

Me ha tocado investigar un montón, no te puedes contentar sólo con su página de Wikipedia.  Todavía leo biografías, ensayos, analisis musicológicos de su obra y sicológicos de su persona dentro de un cuántohay más no se ha escrito sobre uno de los más grandes maestros de la música de todos los tiempos.  Y eso es sólo una parte.  He asistido a charlas de biógrafos, visto un montón de documentales, entrevistas con conductores de orquesta y músicos líderes en el catálogo músical del Maestro de Bonn, he estado en los lugares donde vivió y trabajó y sigo escuchando toda su extensa obra musical día tras día.  Esto último es la parte que más me gusta.  Por suerte domino el idioma alemán, por lo que leer sus cartas y diarios de vida y aquellos de sus contemporáneos permite meterme en su mente aunque sea un ápice para convertirlo en un personaje.

Son muchas las fuentes que en casi dos años he visitado para documentarme sobre Ludwig van  Beethoven.  En una de las tantas páginas de internet que tratan de resumir su biografía me topé con algo así como "Beethoven's love life has been the subject of loads of silly literature along the centuries" (La vida amorosa de Beethoven ha sido sujeto de mucha literatura tonta a lo largo de los siglos.)  Recuerdo que reí y sentí llorar al mismo tiempo, ¿no era eso mismo lo que yo estaba intentando hacer?  ¿engrosar más la lista de literatura tonta basada en su vida?  No ha sido la primera vez que me he pillado con ese tipo de juicios.  Jucios a la libertad creativa.  Si no fuera por ideas descabelladas y fantásticas, no tendríamos el gran grueso de trabajos de ficción tanto en el cine como en la literatura de los últimos cien años o más.  Quizás es difícil para un académico que pasa su vida en austero y concentrado estudio de documentos y datos duros, la sola idea de crear una realidad paralela para esa figura histórica a la cual ha dedidado su vida para estudiar.  No es la primera vez que se hace, abundan los trabajos de ficción basados en los grandes compositores de la música clásica europea.  Desde fanfictions hasta novelas y películas, mangas y animes.  Si bien, sin el trabajo de tales estudiosos nos sería increíblemente complicado hacer sentido de todos los documentos que conforman el rompecabezas de sus vidas como cartas, escritos varios, testamentos, diarios de vida, borradores, partituras, contratos, etc, también parece ser que con los siglos, la humanidad se ha adueñado de sus vidas otrora privadas.  ¿Qué diría Beethoven mismo si se enterara hoy cómo expertos debaten la identidad de la mujer que más amó en su vida?  De seguro no le gustaría ni un poco, era un hombre muy reservado y sin embargo, hoy leemos sus documentos más íntimos.

De izquierda a derecha, una reunión idílica de Chopin, Beethoven, Brahms,  Mendelssohn y Mozart imaginada por la artista rusa Demona Silverwing

Por un lado está la libertad artistica de crear con tu imaginación y sueños locos lo que te de la regalada gana y por otro lado está uno de los mayores problemas que enfrenta la música clásica actualmente: la avanzada edad promedio de su audiencia.  Si en algo contribuye tanta fantasía loca, realidad paralela, "literatura tonta" que podamos crear sobre estos músicos y seres humanos admirables, es en atraer a nuevas generaciones a descubrir este género musical.  Personalmente amo asistir a conciertos y no sólo de música clásica.  He visto en vivo desde Rammstein, pasando por Iron Maiden, Ólafur Arnalds, Simply Red, Vivaldi, Ronald Brautigam, Mozart y Molotov,  entre muchos más.  La música es música al fin y al cabo, ahora y entonces, aquí y allá.  Pero el denominador común de los conciertos de música clásica es la edad de su audiencia.  Siempre que asisto a uno reflexiono lo mismo, veo por sobre las cabezas de cabellos sal y pimienta y pienso "¿es que acaso hay que envejecer para apreciar esta música, o es un tesoro bien guardado para que las generaciones jovenes no lo descubran?"  Somos pocos los que no sobrepasamos los treinta y cinco años en cualquiera de las óperas o conciertos a los que he asistido, ya sea en Alemania como también en Austria, ambas cunas de la música clásica.  Vuelvo a la ficción y lo que puede provocar.  Si se hace bien, si consigues que el lector se transporte a la realidad social y personal de tu personaje, ya sea ahora o hace trecientos años atrás, lograrás pellizcar su curiosidad, empujarlo a investigar, buscar, olisquear todo acerca de ese personaje, sobre todo cuando el lector sabe que muchas de las cosas narradas estan basadas en hechos reales.  Acercamos así a una persona a la historia, esa que quizás no quiere ni tiene el tiempo de leer de un libro de setecientas páginas.

Será entonces una literatura tonta lo que intento y con orgullo y la cara llena de risa lo hago.  Me alegra saber que no soy la única, hace un par de días leí esta hermosa carta de un Beethoven dirigiéndose a nuestra generación que me dejó con una sonrisa de idiota en los labios.  Sigamos entonces creando realidades paralelas para quienes nos inspiran, nos han regalado su legado artístico y quienes también crearon mundos inimaginables para sus tiempos en aras de romper las reglas y rearmarlas a su antojo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

"Ningún artista tolera la realidad" Nietzsche.

Tanta verdad en tan pocas palabras.  El peor escenario para un artista debe ser cuando el status quo se desequilibra y se ve obligado a lidiar con la vida básica, primitiva, mortal.  El artista se revela en contra del orden establecido a través de su arte  Lo critica y cuestiona pero sin él, no podría tener la paz diaria para contar con el lujo y el tiempo de escapar a su propio mundo inventado, feliz, ideal, donde él es el sol y Dios de su creación.  Y crea así de la nada su propia realidad, esa que su corazón de cristal sí acepta y tolera, porque la otra, la verdadera, la de afuera golpeándole la puerta con cuentas que pagar, haciendole fruncir el ceño y suspirar desesperanzado por su relación amorosa mediocre o inexistente, agarrandole las comisuras de sus labios hasta estirarlas dibujando una sonrisa hipócrita a quienes debemos favores y sujetan en sus manos nuestro pan diario; esa realidad le carcome el alma delgada y llena de bilis su pecho que sólo late con ganas cuando está de vuelta en su universo ignorante y feliz, entre el desorden de sus decenas de proyectos a medio andar.

Existe una fortaleza débil en el espíritu del artista.  A duras penas y con mucho pesar tolera, o debe tolerar, la sociead enferma en la que le tocó nacer y crecer.  No es un problema de hoy cuando vivimos una tercera guerra mundial en cuotas y no conocemos al vecino gracias a tantos aparatos electrónicos  que nos han hecho tan independientes pero a su vez tan autosuficientes e individualistas.  Sucedía hace docientos y tantos años atrás y más aún, cuando las sociedades estaban marcadas por la cuna y la línea familiar.  Sucedía hace más de un siglo cuando la gente debió perder la inocencia idílica de la vida en el campo por verse en la necesidad de cambiar los campos sembrados por engranajes grasientos, contaminación y hacinamiento.  Sobreexplotación laboral también.  Sucedió por siglos cuando los pueblos poco favorecidos de los imperios del mundo vivían bajo el dedo pulgar y detrás del dedo acusador de la iglesia, quebrándose el lomo de sol a sol para alimentar a zánganos aristócratas.  Sucedió hace más de setenta años cuando las tropas alemanas marcharon por casi toda Europa exterminando no sólo a los judíos a su paso.  Sucede hoy cuando más tropas cargando distintas banderas barren con ciudades y países completos en nombre de la paz.  O en búsqueda de armas de destrucción masiva.  O petroleo.

Ayer, hoy y mañana también, ha existido, existe y existirá un grupo pequeño en la sociedad que no tiene el ama para el caos reinante, se mira las manos ,agarra su instrumento y toca música.  Agarra hojas de partitura y lápiz, pluma y tinta y crea de la nada blanca de sus hojas un carrusel de melodías para endulzar en parte su vivir.  Agarra su atríl, tela, pinturas y pincel y llena de color el panorama blanco y negro a su alrededor.  Agarra un cuaderno y lápiz, pluma y tinta y pone a vivir entre sus líneas a personajes que le hablan en su cabeza y les crea un mundo que para ellos tiene mucho más sentido que en el que él vive.  Agarra piedra o madera , cincel y martillo y a pulso esculpe su visión en la roca dura y la madera noble.  Agarra una cámara de video o fotográfica y decide qué dejar fuera de su foco haciéndonos ver a través de sus ojos.  Agarra lana y palillos y teje las horas de color y abrigo.

Es el camino más difícil, el más cuestionado, el más pedregoso.  Podrías trabajar la tierra para cosechar frutos y alimentar a tu familia, en vez de ello tiras trazos de óleo sobre la tela día y noche.  Podrías unirte a la fábrica y gagar un sueldo miserable pero estable, sin embargo practicas tu instrumento por horas al día, estudias su idioma, golpeas puertas por una oportunidad.  Podrías contentarte con un trabajo de oficina cualquiera, sentado detrás de un escritorio por cuarenta años, sonriendo a quienes no toleras por una estabilidad económica.  Pero decides escribir una novela de la nada, tomar clases de canto y piano.  Mientras la sociedad dicta ir hacia la derehca, tu corazón de cristal palpila hacia la izquierda y al ritmo de trazos de tus lápices y pinceles ,de tus respiraciones ancladas, de las teclas blancas y negras debajo de tus dedos.  ¿Por qué?  Porque sin el arte la asquerosidad del mundo te carcomería vivo.

jueves, 9 de marzo de 2017

Qué triste la vida del que no puede soñar

Qué triste la vida del que no puede soñar,
del que ni siquiera trata del suelo despegar,
del que hace y deshace su esencia para no decepcionar,
del que enumera hechos y datos antes de amar.

Qué triste la vida del que le faltan alas para volar,
del ve la vida de un sólo color,
del que mira en menos al artista, al pintor, al escritor,
del que rehusa una existencia mas etérea, un día sin agenda, una mística sin explicar.

No te envidio abogado de la verdad, cuñado de la razón, verdugo de la alucinación,
te presto mis alas, las ato a tu espalda y te empujo al vacio,
deja atrás el hastío, la ecuación, las reglas y entrégate al corazón.
Comprueba con tu ciencia la belleza de dejarte llevar, deja que tu cálculo trate de explicar tu palpitar,
cuando desde lo alto lo veas todo más claro e informal,
cuando no extrañes tu calendario, tu gris, tu responsabilidad.

Devuélvemelas sanas y salvas y con un beso retorna a tu nidal de hechos y datos imposibles de debatir,
recuerda el día en el que una soñadora te tiró al vacio a tus alas batir,
cuando entre un montón de nada te sentiste más vivo que nunca al fin.

Toma mi mano si quieres de nuevo abandonarlo todo,
si al cosmos que estudias quieres llegar,
si te falta el combustible para emprender el vuelo,
recuerda luego,
que quien te enseñó a soñar,
sabe mucho de inciertos y de datos poco,
pero llena tus sesos de espuma rosa pomposa,
de misterios, locuras y cantar.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El Camino de un Sueño

Siempre he soñado, ya sea durmiendo como también despierta.  Soy de ese tipo de personas que recuerdan un sueño que tuvieron a los seis años.  Las aventuras oníricas me han dado suficiente que pensar a lo largo de los años, y los sueños lucidos a la luz del día me han hecho perder horas argumentando dialogos en mi cabeza y creando tramas.  Todavía recuerdo una noche a los 17 años en la que no pegué ojo pensando en un personaje nuevo, su mundo y su dilema.  El día que dejé de cuestionar y juzgar lo que en algún momento consideré una pérdida de tiempo, comencé a escribir.  De todos esos sueños dando vuelta en mi cabeza, uno rehusó a desaparecer, y es ese en el que estoy trabajando actualmente para convertirlo en el primer borrador de mi primera novela.
Otro sueño presente en mi vida ha sido y sigue siendo la música.  Soy mezzosoprano y paso gran parte de mi tiempo tratando de dominar lo que al fin y al cabo es solo aire.  Desde los quince años que golpeo tambores de bateria y ultimamente trato de aprender algo de piano.
Este blog nace como una manera de expresión que hace tiempo urgía dentro de mi.  Entre tantas cosas que pasan cuando vives en el extranjero por casi diez años, cuando has conocido gente de culturas tan distintas a la tuya, cuando te has enfrentado a tus miedos y tirado a la piscina persiguiendo sueños, llega el momento de agarrar lápiz y papel y escribir las palabras que esas experiencias te evocan.  Y han sido muchas.
Quiero considerar este blog como un patio de recreo, una cancha abierta en la cual ir haciendo mientras aprendo y encontrar a otros en el mismo camino.  No debemos ser cinturón negro en algo para recién mostrar orgullosos nuestras creaciones y logros, esto es solo una de las lecciones que el canto me ha dado y quiero aplicarla a la escritura también.  Iré compartiendo aquí cosas que he escrito y que sigo escribiendo paralelas a mi novela y quizás un poco de ese proyecto también. Algunos llamarían a esas "Cosas que he escrito" poesías y ensayos.  No les quiero dar nombre.  Les llamo algo así como catársis escritas.
Soy una apasionada de la música y las artes por lo que mucho de lo que publicaré aquí será en esa línea pero en general soy inquieta intelectualmente, un poco nerd y me apasionan muchas cosas, por lo que puede que aparezca alguna entrada cuyo tema sea tan alejado de las artes como por ejemplo la ciencia o alguna que otra serie, película o anime sobre la que quiera explayarme. Sería una preciosa experiencia encontrar a través de este blog a personas igual de apasionadas que yo para intercambiar puntos de vista.
Un poco sobre mi, soy chilena y vivo en Alemania desde el 2007.  Hablo español, inglés y alemán por lo que puede que algunas entradas sean en esos idiomas también.  Es lo que pasa cuando vives con tres idiomas en la cabeza.  No solamente la lista de la compra o llamadas telefónicas por hacer se vienen en la mente en aquel idioma específico, sino ideas completas inspiradas por el día a día y la gente que conoces.
Although this blog will be written mainly in Spanish, I may sometimes write some things in English, if the words that come into my mind are whispered in that language by the day-by-day experiences and people I meet.
Sin más por ahora que decir, les agradezco desde ya el tiempo que pasen en este rincón amaturista de internet, leyendo y compartiendo impresiones junto a mi.  Nos estamos leyendo y escribiendo.