viernes, 24 de marzo de 2017

Porqué "Silly Literature"

Escribo sobre Beethoven.  El compositor alemán no el perro San Bernardo.  Trato de urdir una historia de ficción entre hechos reales y documentados de una parte específica de su vida.  Y eso es todo lo que diré sobre la trama de mi novela... por ahora.

Me ha tocado investigar un montón, no te puedes contentar sólo con su página de Wikipedia.  Todavía leo biografías, ensayos, analisis musicológicos de su obra y sicológicos de su persona dentro de un cuántohay más no se ha escrito sobre uno de los más grandes maestros de la música de todos los tiempos.  Y eso es sólo una parte.  He asistido a charlas de biógrafos, visto un montón de documentales, entrevistas con conductores de orquesta y músicos líderes en el catálogo músical del Maestro de Bonn, he estado en los lugares donde vivió y trabajó y sigo escuchando toda su extensa obra musical día tras día.  Esto último es la parte que más me gusta.  Por suerte domino el idioma alemán, por lo que leer sus cartas y diarios de vida y aquellos de sus contemporáneos permite meterme en su mente aunque sea un ápice para convertirlo en un personaje.

Son muchas las fuentes que en casi dos años he visitado para documentarme sobre Ludwig van  Beethoven.  En una de las tantas páginas de internet que tratan de resumir su biografía me topé con algo así como "Beethoven's love life has been the subject of loads of silly literature along the centuries" (La vida amorosa de Beethoven ha sido sujeto de mucha literatura tonta a lo largo de los siglos.)  Recuerdo que reí y sentí llorar al mismo tiempo, ¿no era eso mismo lo que yo estaba intentando hacer?  ¿engrosar más la lista de literatura tonta basada en su vida?  No ha sido la primera vez que me he pillado con ese tipo de juicios.  Jucios a la libertad creativa.  Si no fuera por ideas descabelladas y fantásticas, no tendríamos el gran grueso de trabajos de ficción tanto en el cine como en la literatura de los últimos cien años o más.  Quizás es difícil para un académico que pasa su vida en austero y concentrado estudio de documentos y datos duros, la sola idea de crear una realidad paralela para esa figura histórica a la cual ha dedidado su vida para estudiar.  No es la primera vez que se hace, abundan los trabajos de ficción basados en los grandes compositores de la música clásica europea.  Desde fanfictions hasta novelas y películas, mangas y animes.  Si bien, sin el trabajo de tales estudiosos nos sería increíblemente complicado hacer sentido de todos los documentos que conforman el rompecabezas de sus vidas como cartas, escritos varios, testamentos, diarios de vida, borradores, partituras, contratos, etc, también parece ser que con los siglos, la humanidad se ha adueñado de sus vidas otrora privadas.  ¿Qué diría Beethoven mismo si se enterara hoy cómo expertos debaten la identidad de la mujer que más amó en su vida?  De seguro no le gustaría ni un poco, era un hombre muy reservado y sin embargo, hoy leemos sus documentos más íntimos.

De izquierda a derecha, una reunión idílica de Chopin, Beethoven, Brahms,  Mendelssohn y Mozart imaginada por la artista rusa Demona Silverwing

Por un lado está la libertad artistica de crear con tu imaginación y sueños locos lo que te de la regalada gana y por otro lado está uno de los mayores problemas que enfrenta la música clásica actualmente: la avanzada edad promedio de su audiencia.  Si en algo contribuye tanta fantasía loca, realidad paralela, "literatura tonta" que podamos crear sobre estos músicos y seres humanos admirables, es en atraer a nuevas generaciones a descubrir este género musical.  Personalmente amo asistir a conciertos y no sólo de música clásica.  He visto en vivo desde Rammstein, pasando por Iron Maiden, Ólafur Arnalds, Simply Red, Vivaldi, Ronald Brautigam, Mozart y Molotov,  entre muchos más.  La música es música al fin y al cabo, ahora y entonces, aquí y allá.  Pero el denominador común de los conciertos de música clásica es la edad de su audiencia.  Siempre que asisto a uno reflexiono lo mismo, veo por sobre las cabezas de cabellos sal y pimienta y pienso "¿es que acaso hay que envejecer para apreciar esta música, o es un tesoro bien guardado para que las generaciones jovenes no lo descubran?"  Somos pocos los que no sobrepasamos los treinta y cinco años en cualquiera de las óperas o conciertos a los que he asistido, ya sea en Alemania como también en Austria, ambas cunas de la música clásica.  Vuelvo a la ficción y lo que puede provocar.  Si se hace bien, si consigues que el lector se transporte a la realidad social y personal de tu personaje, ya sea ahora o hace trecientos años atrás, lograrás pellizcar su curiosidad, empujarlo a investigar, buscar, olisquear todo acerca de ese personaje, sobre todo cuando el lector sabe que muchas de las cosas narradas estan basadas en hechos reales.  Acercamos así a una persona a la historia, esa que quizás no quiere ni tiene el tiempo de leer de un libro de setecientas páginas.

Será entonces una literatura tonta lo que intento y con orgullo y la cara llena de risa lo hago.  Me alegra saber que no soy la única, hace un par de días leí esta hermosa carta de un Beethoven dirigiéndose a nuestra generación que me dejó con una sonrisa de idiota en los labios.  Sigamos entonces creando realidades paralelas para quienes nos inspiran, nos han regalado su legado artístico y quienes también crearon mundos inimaginables para sus tiempos en aras de romper las reglas y rearmarlas a su antojo.

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