martes, 4 de julio de 2017

De Violencia Intrafamiliar y Música.

Los hay quienes dicen que la vida privada de un artista tiene poco que ver con cómo su arte debe ser percibido.  Me recuerdo debatir sobre esto mismo con una amiga por horas. Ella me preguntaba porqué yo insistía en saber sobre la biografía de mis artistas favoritos, siendo que debe ser su arte el que hable por sí solo. Yo debatía que el arte es una expresión íntima de tu ser, y por lo tanto siempre refleja lo que está muy escondido allí dentro, desde meros gustos, hasta principios, valores e ideales.  Al final del día, si pensamos en los artistas de las últimas decadas a los que más respetamos y admiramos, veremos que muchos de ellos fueron un libro abierto para con su público.  No puedes separar quién eres como persona y quién eres como artista.  Siempre convergerán.

Y aparece un caso de violencia intrafamiliar en el panorama.  Me gusta la canción "Corazón de Sandía" de Los Tetas porque me recuerda de octavo básico en Viña del Mar, Chile.  Tenía trece años y fue entonces que esa canción sonaba sin parar en las radios.  No me gusta el hip-hop y las canciones de este género a las que les tengo cariño es solo porque me recuerdan de momentos específicos de mi vida.  Placeres culpables si se quiere.  Pues ahora no me puede gustar más.  Está arruinada para mi como también toda la discografía de Los Tetas.  Quien hasta ayer fuera su hombre frontal, "Tea Time" o Camilo Castaldi, resultó ser un drogadicto y agresor de mujeres.  Eso denuncia su ex pareja junto a fuertes fotografías que muestran horrendas marcas de golpes en su cara y cuerpo.  Debí pensar en la película que narra la historia de vida de Tina Turner.  También se me vino a la cabeza las noticias que durante los últimos años han salido en los tabloides sobre Rhianna y su pareja Chris Brown.  Si escarbamos más en el malogrado "showbiz" encontraremos más casos de violencia tapados de glamour y apariencias.  Y vuelve la pregunta, ¿Podemos realmente separar a la persona de su expresión artistica? ¿Cómo escuchamos ahora "Corazón de Sandía" sabiendo que en su letra quizás nos estaba diciendo una confesión?

Descubrir la cruel verdad bajo mantos de normalidad es crucial para desenmascarar este tipo de violencia, precisamente porque es intrafamiliar y porque sucede en la intimidad del hogar, cuando nadie mira, cuando la víctima es tomada por sorpresa y la mayoría de las veces, no tiene una ventana de oportunidad para grabar la prueba fehaciente de la agresión. Para algunas personas pareciera ser que es ese tipo de pruebas las que requieren para darle un voto de confianza a la víctima.  Un video de celular grabando en ese mismo instante cómo el tipo la muele a patadas en el suelo, cómo le suelta la mandíbula de un combo, cómo le rompe la nariz, le ensangrienta un ojo. Lo que ha hecho Valentina Henríquez, la ex pareja de Castaldi, es un acto de valentía aquí y en la quebrada del ají. Siquiera pensar en poner un pie en la corte cuando deba enfrentarse a su agresor y tener que verle la cara mientras él y su abogado expongan su versión del asunto, será un trauma igual de fuerte que los golpes que ha aguantado durante la relación.  Son golpes a la dignidad, al alma.  Saber que tienes la razón y así y todo tener que demostrarlo, pues pocos parecen creer en el doloroso testimonio de una víctima de agresión física.  Claro que la justicia tiene que hacer su parte, claro que hay que esperar el resultado de la investigación.  Decir esas cosas para justificar la reticencia con la que recibimos su testimonio es hablar obviedades de un proceso judicial.  La única mujer que conozco capaz de infligirse tales heridas a sí misma por un severo trastorno siquiátrico es la protagonista de "Gone Girl".  Nadie en la vida real y en su sano juicio se haría algo así como lo que el acusado quiere hacernos creer.  ¿Quién tiene el valor de ensangrientarse un ojo a sí mismo por el puro placer y luego culpar a otro?  La loca de Gone Girl.  No una víctima de violencia intrafamiliar.

Pienso en la música de John Lennon y en lo dolorosamente honesta que sus canciones terminaron siendo hacia el final de su corta carrera solista.  Nos contaba sobre su vida con Yoko, se comprometió con la paz en tiempos de guerra y utilizó su música para llegar al corazón de las personas.  Algo parecido me pasa con Morrissey.  Sus letras son un relato de sus propias vivencias.  No necesito saber nombres ni apellidos, pero las vivencias están ahí en sus canciones. Un libro abierto.  La música es un canal de expresión que llega hasta lo más profundo de nosotros.  Como decía el David Bowie del siglo XIX, Beethoven, "la música es de corazón a corazón".  Su obra es otro libro musical abierto.   Quizás quienes obtienen placer al herir a otros también dejan escritas sus "hazañas", pues se enorgullesen de ello.  Con tremenda pena ya no puedo escuchar los clásicos de Los Tetas que me traen recuerdos de la infancia y adolescencia.  Están arruinados para mi.  No, no puedo separar a la persona del artista, son un solo ser.  Pues el arte se apodera de ti y uno es sino una vasija que se llena de él.  Y uno imbuye la expresión artística con toda la luz (u oscuridad) que se encuentra en nuestro interior.

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